¿Cómo debe ser mi hidratación en el ejercicio?

Al ejercitarnos, nuestro cuerpo pierde agua y sales minerales. Ingerir líquidos para compensar este descenso es fundamental si queremos evitar lesiones, así como mejorar el rendimiento a la hora de realizar una actividad física. El agua lubrifica los músculos y las articulaciones, protegiéndolos y manteniendo un correcto funcionamiento de ambos, necesario para un buen rendimiento físico.

Es importante saber que las pérdidas de líquidos por sudoración serán más rápidas que la reposición de estos, por lo que nuestra hidratación debe ser constante antes, durante y después del ejercicio.

Es más frecuente que exista una deshidratación sobre los esfuerzos aeróbicos prolongados que sobre los ejercicios de fuerza de corto plazo (pesas).

Un problema bastante común son los llamados calambres por calor o calambres musculares ligados al ejercicio, los cuales son causados por una deshidratación y van a disminuir tu rendimiento y fuerza física.

La hidratación adecuada antes de la actividad física es esencial para proteger todas las funciones del cuerpo.

La ingesta de 250 a 600 mL de agua, al menos dos horas antes del ejercicio, ayuda a garantizar que se inicia con un nivel adecuado de hidratación, y además da tiempo suficiente para eliminar cualquier exceso de líquido por medio de la orina.

No se recomienda exceder de lo recomendado ya que únicamente se aumentará el volumen urinario.

Durante el ejercicio los deportistas deben beber agua con la finalidad de reponer líquidos perdidos y evitar alguna lesión a nivel muscular.

Después del ejercicio la reposición de líquidos es fundamental para la adecuada recuperación del deportista y debe iniciarse tan pronto como sea posible.


Autor: L.N. Laura Andrea Cázares Pastrana
Gerente NeoFeet

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